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Izquierda Unida ha actuado con diligencia y gran coherencia ante un escándalo que podría haberle causado una dura crisis de confianza.

meyer

Como ya sabrán, el cabeza de lista de Izquierda Unida para las pasadas europeas, Willy Meyer, ha dimitido de su cargo como eurodiputado. La razón fue que, según publicó Infolibre hace dos días, el parlamentario tenía inversiones en un fondo de pensiones que operaba en una sicav en Luxemburgo. Meyer afirmó desconocer que el fondo en cuestión operaba de esa manera, pero aún así acabó presentando su dimisión -tras reunirse con la directiva federal del partido-.

Tras la renuncia de Meyer, muchos medios se han deshecho en halagos hacia IU. Mientras los dos grandes partidos han asumido hasta ahora sus escándalos económicos manteniendo generalmente en el cargo a los afectados -especialmente en el caso del PP-, la coalición de izquierdas ha tenido la sensatez de depurar responsabilidades cuando ha saltado una información que podía haber manchado gravemente su reputación. Una muestra de coherencia con su programa. Y desde el punto del juego de la política, un buen movimiento.

IU no se puede permitir grandes batacazos. Con el “PPSOE” resquebrajándose llega el momento de alternativas, y la coalición izquierdista es la más sólida. Pero no pueden permitirse pasos en falso. Especialmente tras la irrupción en el panorama electoral de Podemos, que le ha dado un fuerte mordisco a su electorado y lo seguirá haciendo si no juegan bien sus cartas. Por tanto, IU no puede verse envuelta en un escándalo si quiere mantenerse al menos como tercera fuerza en España.

Asimismo, es posible que la entrada en el juego del partido de Pablo Iglesias sea en parte motivo de estos cambios. Tras los resultados de las europeas, los análisis apuntaban a que IU debía cuidarse de perder votantes en favor de Podemos, que les podía adelantar por la izquierda -y de hecho lo hicieron en Madrid-. Sin embargo, el discurso de la coalición era triunfalista, ya que habían triplicado su número de parlamentarios. Por lo que cabía pensar que no se preocupaban por el efecto que el nuevo partido podía tener entre su electorado.

Cuatro semanas más tarde, IU reacciona con diligencia ante un escándalo que podría haber mermado -y mucho- la credibilidad del partido, saliendo reforzado del envite. Es más, al mismo tiempo, surgen noticias sobre posibles reformas en el seno de la organización y sectores críticos. Toda una coincidencia en un partido que en los últimos años ha tenido problemas para reciclarse y que sigue con un veterano como Cayo Lara a la cabeza.

En cualquier caso, sea por la razón que sea, IU ganó votos ayer. Su acción fue un acto de coherencia que gran parte del electorado echa en falta en los grandes partidos. Más aún teniendo en cuenta que el dimitido era su cabeza de lista cuatro semanas antes, lo que les separa de la imagen de esa casta política de la que tanto se habla, tan corporativista en estos casos. Ahora solo queda ver si esta coherencia se mantiene con el paso del tiempo.

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Un pensamiento en “Bien jugado

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